La impotencia sexual, mejor llamada Disfunción Eréctil, es la incapacidad del hombre para alcanzar y/o mantener una erección, suficiente para lograr la penetración durante el acto sexual. Puede ser de afección parcial o total y aparecer de forma intermitente o permanente.

 

En mi práctica es uno de los motivos de consulta más frecuente, junto con otras patologías propias de mi especialidad, como Eyaculación Precoz, Enfermedad de Peyronie, Infecciones de Transmisión Sexual e Infertilidad.

 

Puede afectar a hombres desde la juventud, hasta hombres adultos y ancianos. Las causas suelen ser por distintos factores:

- stress (de pareja, económico, laboral, inseguridad, etc…)

- enfermedades metabólicas (diabetes, dislipidemia, obesidad, hipertensión, etc…)

- hormonales (hiperprolactinemia, hiperestrogenemia, hipogonadismo, anomalías tiroideas, etc)

- hábitos nocivos (sedentarismo, tabaquismo, alcoholismo, drogas…)

- emotivas (ansiedad, depresión, problemas de pareja)

- neurológicas (secuelas de acv, epilepsia, neuropatías…)

- físicas (fimosis, frenillo corto, prostatitis, Peyronie…)

- otras condiciones médicas y tratamientos concomitantes (apnea del sueño, entre otras)

 

Durante la consulta, suelo conversar con los pacientes sobre su historial sexual, su desempeño actual y previo, así como la exploración física y revisión minuciosa de su historial médico. Muchos pacientes al momento de la consulta, niegan antecedentes de salud previos, y, al realizar la batería de exámenes pertinentes para el padecimiento y grupo de edad, suelen encontrarse alguno de los factores de riesgo antes mencionados.

 

Obviamente el objetivo del tratamiento, es reiniciar al paciente en su vida sexual satisfactoria, para ello, es fundamental el empleo de fármacos especializados en Disfunción Eréctil, pero igual de importante es detectar los factores causantes e iniciar tratamiento (normalmente al detectar alguna anomalía concomitante, suelo referir al paciente con el especialista correspondiente, p.ej. médico internista, bariatra, cardiologo, psiquiatra, etc, según fuese el caso).

 

Recalco que lo más facil es tomar una píldora, corregir el síntoma no es difícil (con el tratamiento correcto para cada paciente) pero si no se atacan los factores causales, al poco tiempo ese tratamiento dejará de hacer efecto.

 


Dr. Eduardo Garza. Urólogo

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